9- ARTE E IDENTIDAD INDIVIDUAL: EL RETRATO EN VELÁZQUEZ Y GOYA

RETRATO: VELÁZQUEZ

Los retratos de Velázquez presentan un estilo individualista, naturalista y directo, que han llevado al maestro español a ser reconocido como un precursor del Realismo y el Impresionismo, capaz de privilegiar la autenticidad frente al Romanticismo y otras modalidades, que, históricas o algo tradicionales, eran habituales en la época.

Destaca la destreza que demuestra el maestro español en la práctica de la técnica del claroscuro, mediante la cual se indica este tratamiento preciso de luces y sombras, que, muy realzadas, dan lugar a altos contrastes pictóricos. 

Sus dotes como retratista son excepcionales sabiendo captar de forma extraordinaria la personalidad y la vida interior del retratado. 

Retratos reales: Como retratista real, retratará a Felipe IV, con una serena melancolía que crea un sentimiento de respeto y distancia en el espectador.

De corte: Sus modelos masculinos, impasibles y majestuosos, aparecen con trajes muy severos, de pie y con siluetas negras o muy oscuras sobre fondos de color gris verdoso. Portan muy pocos accesorios, apenas un guante, un papel en la mano, una cadena, alguna llave... (Infante don Carlos). A las damas las presenta con trajes de gran riqueza y empaque (guardainfante), siempre con compostura y gravedad, como correspondía a su altísimo rango (Mariana de Austria).


El retrato en Velázquez (tipos):

De caza: Aparecen los perros, tan importantes para el pintor como sus dueños.

Ecuestres: Destacan los caballos, con cuerpos enormes, patas finas, cabezas nerviosas: pintados, de manera admirable, como un consumado animalista. (Baltasar Carlos a caballo).

De niños: Fueron sus modelos preferidos, ya que podía usar tonalidades ligeras y refinadas, y un colorido más luminoso. Los retrata con gran armonía y naturalidad, llenos de elegancia, con las insignias de su dignidad pero sin sofocarlos (Infanta Margarita).

Retratos de bufones: Les da el mismo tratamiento digno que al resto de sus modelos, pintándolos con comprensión y realismo, (Bufón don Sebastián de Morra).

Características generales:

  • Presenta una gran variedad de temas
  • Pintor de corte de Felipe IV
  • Descubrimiento de lo excepcional en el mundo cotidiano
  • Incisión psicológica
  • Integración del espectador en la escena
RETRATO: GOYA

A partir del siglo XVIII, la pintura española fue incorporando modelos europeos en los retratos. La nueva dinastía que gobernó España quiso contar con sus propias formas de representación. La tradición francesa tuvo un elevado peso específico, primando un sentido de la elegancia y la vivacidad cortesanas que, más allá de los ricos atuendos y la incorporación de condecoraciones borbónicas, rompen con la contención expresiva de la tradición peninsular. Un paso más en esta incorporación al panorama europeo que vivió la corona española, fue un refinamiento en el estilo llegado de los artistas alemanes, a través de la ciudad de Madrid. Esta tendencia atenuó los efectos grandilocuentes de los retratistas franceses, sin perder por ello vivacidad y refinamiento.

Goya recoge la tradición de su tiempo y la impulsa hacia la modernidad. Su larga trayectoria profesional de Goya le permitió recorrer los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, y asimilar la diversidad de propuestas artísticas de cada uno de esos reinados. Goya supo recuperar los componentes esenciales del retrato de corte español que, con el paréntesis de la primera mitad del siglo XVIII, se había consolidado en España desde la época de Felipe II. 

El artista aragonés fue muy pronto consciente de que, como pintor del Rey, formaba parte de una larga secuencia artística cuyo más señero representante había sido Diego Velázquez. Por ello, en una gran parte de los retratos de carácter oficial realizados por Goya, está latente ese espíritu de reivindicación de Velázquez y de la tradición de la “pintura nacional”. En sus retratos más personales Goya seguirá una de las innovaciones más notables del retrato dieciochesco, representando no sólo los rasgos físicos o el estatus social del retratado, sino también el carácter y la personalidad.

Goya protagonizó artísticamente una época en el que el retrato comenzó a cobrar un protagonismo fundamental que alcanzaría su cenit en el XIX, momento en el que definitivamente se romperán los elitismos de épocas anteriores, y el género alcanzará su mayor desarrollo.
(FUENTE: Museo del Prado)

Entradas populares de este blog

1- EL TEMPLO GRIEGO

2- ARQUITECTURA Y URBANISMO EN ROMA

V- Miguel Ángel, Rafael y Leonardo. Mecenazgo y pintura