40. Saturno devorando a un hijo (Goya)
El cuadro Saturno o Saturno devorando a su hijo es una de las pinturas al óleo sobre revoco que formaron parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819, llamada la Quinta de Goya. Por tanto, la obra pertenece a la serie de las Pinturas negras de dicho artista. Junto con el resto de ellas, fue copiada de revoco a lienzo a partir de 1874 por Salvador Martínez Cubells.
Se conoce con el nombre de Pinturas negras el conjunto de catorce pinturas que Goya realizó al óleo directamente sobre las paredes de la llamada Quinta de Goya. Los temas representados nos sorprenden por su contenido expresionista y por las figuras alegóricas sobre la destrucción del paso del tiempo, de la decrepitud de la vejez o la presencia de la muerte y reflejan, en cualquier caso, el pensamiento pesimista de Goya acerca de la condición humana.
Se trata de una pintura muy simple, que casi raya la abstracción, en la que destaca el intenso expresionismo de la cabeza de Saturno. Posee una gran calidad plástica con fuertes y vigorosas pinceladas, bajo las que se esconde un dibujo perfecto, como indica Gudiol. Es una pintura de contrastes ya que la figura del dios sobresale de un espacio oscuro y neutro, casi irreal. Los rojos de la sangre destacan sobre los negros y grises, logrando un efecto pavoroso.
El expresionismo que Goya formula en esta pintura servirá de inspiración a artistas contemporáneos. El modo de deformar los cuerpos y los gestos de las figuras, como si fueran bestias, influirá en pintores del siglo XX.
Goya representó el tema mitológico de Saturno, dios del tiempo, que devoraba a los hijos que iba teniendo con su esposa, según nacían; hasta que ésta impidió que matara al último de ellos, Zeus, quien, ya adulto, acabó con su padre logrando que vomitara a sus hermanos.
