18. Fachada de la Catedral de León
TEXTO DE LA WEB "VIAJAR CON EL ARTE"
La catedral de León, ciudad con sede episcopal desde mediados del siglo IX gracias a Ordoño I, cuando se inicia la reorganización de la ciudad, que se convierte en centro administrativo, eclesiástico y militar tras las sucesivas invasiones durante la Alta Edad Media, está bajo la advocación de Santa María de Regla y es uno de los edificios más emblemáticos en la ruta medieval de peregrinación a Santiago, declarado Monumento Nacional, primera declaración de este tipo en España, en 1844.
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La fachada occidental se compone de pórtico con triple portada sobre el que se ubica una terraza, gran rosetón central y hastial neogótico que sustituyó a otro plateresco del siglo XVI.
Está flanqueada por dos torres que están adosadas a las naves laterales en vez de surgir de ellas, lo mismo que en Santiago de Compostela, por lo que dejan ver los arbotantes sobre las naves laterales, y que no son simétricas, una característica habitual en el gótico porque frecuentemente se construyen en épocas distintas. Así, la torre norte aloja el cuerpo de campanas y se realizó en los siglos XIII y XIV, más sobria y maciza y culminada mediante una aguja cerrada, mientras que la sur o del reloj es de los siglos XIII al XV, con aguja calada.
Las portadas se realizaron en la segunda mitad del siglo XIII y son el ejemplo más significativo de escultura gótica de la península aplicada a la arquitectura, tanto por sus arcos como por las figuras de que se ubicaban en sus jambas y que en la actualidad están en el claustro pendientes de su restauración.
La portada central es la del Juicio Final, tema predilecto para las portadas occidentales de las catedrales góticas porque es el lugar por donde se pone el sol, metáfora del inicio de las tinieblas, en relación con el afán de la Iglesia por mostrar la Muerte, el Juicio, el Infierno y el Paraíso, las llamadas “Cuatro Postrimerías”, como aviso a los fieles de la segunda venida de Cristo.
Las tres arquivoltas se centran en el anuncio. En la clave y las cuatro dovelas centrales de la interior aparecen los ángeles anunciadores tocando tubas y caramillos. El resto está ocupado por los muertos saliendo de sus tumbas ayudados por ángeles para presentarse ante Dios en el Juicio. Entre ellos se distinguen a reyes, nobles, obispos, religiosos y gente humilde, la mayoría semidesnudos pero identificados por los hábitos, las coronas, las mitras… Casi todos son personas jóvenes, seguramente siguiendo a San Agustín en la Ciudad de Dios, donde afirma que se resucitará con la misma edad de Cristo en el momento de su propia Resurrección.

